jueves, 31 de diciembre de 2009

Mosquito Gigante, Coyuyo Gigante

La reciente aparición de Mosquitos gigantes en el Barrio Banfiel de la ciudad de La Banda, y la publicación de la foto de uno de ellos en el Nuevo Diario, ha provocado una sorpresa mediática asombrosa e increíble. Al leer la noticia don Constanzo Alem, vecino del barrio Tarapaya nos dice que "cuando era niño, cruzabamos el vado del Dulce a caballo para evitar ir por el puente carretero llevando cueros y grasas de iguana para La Banda, cierta tarde al llegar a la orilla de la cuna de poetas y cantores mi abuelo, que no le tenía miedo a nada y había peleado contra los indios en el Chaco, pegó un grito increíble al chocar con una rama de chañar y comprobar como un coyuyo de unos 25 a 30 centímetros huía precipitadamente ante el asombro de los otros comerciantes que iban con nosotros. Fue tal el susto que se cayó del caballo a las oscuras aguas del Dulce. Verde era, y cuando aleteaba hacia ruído como de ventilador." Otro testigo ocular de este encuentro con lo extraño es la anciana de Cotoco Tocko, doña Intimidatoria Tevez, cuando niña nos dice " una noche estabamos mi madre y yo en el rancho a la luz del mechero, cuando entró un royo como de 60 centímetro y comenzó a chocar contra el techo. Con terror hemos visto como lo quería llevar a mi hermanito que tenía solo dos meses. Con una escoba lo hemos corrido esa vez y gracias a la virgen no lo ha llevado a mi hermanito". No menos asombrosa es la historia de don Refucilgo Oncán oriundo de Chañarcito Ladiao, dedicado a traficar troncos de algarrobos, cierta vez volvía para su actual casa en Santiago Capital, cuando algo chocó contra el parabrisas de su chata. Al bajar pudo comprobar como un coyuyo de unos 90 a 100 centímetros de largo se retorcía en medio la ruta emitiendo chirridos espantosos. El insecto parecía mirarlo, como ocurre con casi todos los coyuyos, y luego dando unos botes contra el esfalto, logró levantar vuelo y perderse en el monte.El susto fue tal que durante un mes Don Refucilgo dejó de traficar troncos hasta que la necesidad lo obligó a retomar su antiecológica actividad.

1 comentario:

Alejandro Chávez dijo...

Eh...Coyu, te has vandiao!!! Jajaja...